CERA KEYSTONE CALIBRADA DE 0,5 MM PARA COLAR
La adaptación de la lámina de cera sin adelgazarla
Esta ficha corresponde a la cera Keystone calibrada de 0,5 mm para colar, con la denominación que recoge la dirección de esta página. En el catálogo de la tienda figura otro artículo con el mismo nombre, el número 465, con la referencia KT1880310. Una cera calibrada tiene un grosor uniforme y conocido, y ese grosor es precisamente lo que se quiere conservar al adaptarla al modelo. En esta página explicamos, de forma general, cómo trabajar la lámina para que llegue al revestimiento con el espesor con el que salió del envase.
Por qué importa el grosor
En el colado a la cera perdida, el metal ocupa el espacio que deja la cera al eliminarse. Si la lámina se estira y adelgaza durante la adaptación, la pieza colada saldrá más fina en esas zonas. Una zona demasiado fina puede quedar débil o no llenarse bien durante el colado.
El estiramiento, un problema que no se ve
La cera se estira con facilidad cuando se presiona y se arrastra a la vez. El adelgazamiento no siempre se aprecia a simple vista, por eso conviene trabajar con gestos que empujen la cera contra el modelo sin desplazarla.
Presionar en lugar de arrastrar
Una forma habitual de trabajar es presionar la lámina con la yema de los dedos o con un instrumento romo, de forma perpendicular a la superficie, avanzando desde el centro hacia los bordes. Deslizar el dedo sobre la cera tiende a desplazarla y a adelgazarla.
La temperatura de la lámina
Una lámina demasiado fría puede agrietarse al doblarla; una demasiado caliente se vuelve blanda y se estira sin control. Muchos técnicos la templan ligeramente entre las manos antes de colocarla. Las instrucciones del fabricante indican las condiciones de uso de cada cera.
El modelo, limpio y preparado
El modelo refractario debe estar seco, limpio y preparado según el sistema que se utilice. Si la superficie tiene polvo o restos, la lámina no se asienta de forma uniforme y quedan zonas separadas que alteran el resultado.
Cortar antes de adaptar
Cortar la lámina aproximadamente con la forma de la zona que se va a cubrir, dejando un pequeño margen, evita manipular una pieza grande que se dobla y se deforma con facilidad. El sobrante se recorta después con el instrumento adecuado.
Una sola pieza siempre que sea posible
Cubrir una zona con una sola pieza de lámina mantiene el grosor uniforme. Las uniones entre piezas obligan a fundir o alisar la cera, y en ellas el espesor puede variar.
Las zonas curvas
En las curvas cerradas la lámina tiende a formar pliegues. Una presión progresiva desde el centro, o un pequeño corte en el borde, ayudan a que se adapte sin solaparse ni estirarse.
Las zonas con relieve
Si el modelo tiene relieves, la lámina se adapta poco a poco a cada uno, sin forzarla de golpe. Forzarla en un solo movimiento suele producir adelgazamientos en las crestas.
El recorte de los bordes
Los bordes se recortan con un instrumento afilado y limpio, apoyándolo contra el modelo, sin tirar de la cera. Un corte limpio evita levantar la lámina ya adaptada.
La comprobación del grosor
Existen calibradores para medir el espesor de la cera en distintos puntos. Medir en las zonas que más se han trabajado permite detectar un adelgazamiento antes de revestir.
Si la lámina se ha adelgazado
Si en una zona la cera ha quedado más fina, se puede retirar esa parte y colocar una nueva, en lugar de intentar engrosarla añadiendo cera fundida de forma irregular.
Manos e instrumentos limpios
Las manos y los instrumentos limpios evitan que la cera recoja suciedad o restos de otros materiales, que después quedarían en el molde.
El tiempo de trabajo
Una lámina que se manipula durante mucho tiempo se calienta y se deforma. Conviene planificar la adaptación para hacerla de forma continua y ordenada.
La relación con el resto del encerado
La lámina es una parte del encerado del esquelético. Los conectores, los ganchos y las rejillas se construyen antes o después según la técnica de cada laboratorio, cuidando de no deformar la lámina ya colocada.
Los errores frecuentes
Los errores más comunes son arrastrar la cera al adaptarla, trabajarla demasiado caliente, unir muchas piezas pequeñas y recortar los bordes tirando de la lámina.
La práctica
La adaptación de la lámina mejora con la práctica. Comparar el grosor de varias piezas trabajadas ayuda al técnico a conocer cómo responde la cera a sus manos.
El almacenamiento de las láminas
Las láminas se guardan planas, en su envase, lejos de fuentes de calor y de la luz directa del sol, para que no se deformen antes de usarlas.
La lámina en los conectores mayores
En los conectores mayores, como las placas palatinas, la lámina cubre superficies amplias. Allí un adelgazamiento afecta a una zona grande, por lo que conviene revisar el grosor con especial atención antes de pasar al revestido. Si la zona es muy extensa, trabajar con calma y por sectores ayuda a mantener el control de la lámina.
Un grosor que se conserva
Adaptar la lámina sin adelgazarla es una forma sencilla de acercar el colado al diseño previsto.
Disponibilidad y pedidos
Cera Keystone calibrada de 0,5 mm para colar; para conocer la disponibilidad y el precio, consúltenos. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.