EMBRAGUE PARA CARCASA DELANTE MANDRIL
Cómo comunicar dentro del laboratorio que un equipo falla
El embrague para la carcasa delantera del mandril de Ray Foster, con la referencia RFS535, es una pieza de recambio de los equipos de la marca. Muchas averías empiezan con una señal pequeña que alguien nota y no comunica. Una comunicación interna clara permite actuar a tiempo. En esta página repasamos, de forma general, cómo organizar la comunicación de los fallos de los equipos dentro del laboratorio.
Por qué comunicar
Un ruido extraño, una vibración o un calentamiento son avisos. Si quien los nota no los comunica, el problema crece hasta convertirse en una avería.
Quién comunica
Cualquier persona que use un equipo y note algo anormal debe comunicarlo, aunque no sepa si es importante.
Los síntomas que conviene comunicar
Se explican al personal las señales que deben comunicarse: ruidos, vibraciones, olores, calentamientos, cambios de velocidad o protecciones dañadas.
Los pequeños fallos
Un pequeño fallo, como un mando que se atasca o una luz que no se enciende, también se comunica. Puede ser el primer síntoma de algo mayor.
A quién se comunica
Se designa a una persona responsable de recibir los avisos sobre los equipos, y todo el personal sabe quién es.
Cómo se comunica
El aviso puede hacerse de palabra, en una hoja de incidencias junto al equipo o en un registro común. Lo importante es que quede constancia.
Qué información dar
Se indica el equipo, qué se ha notado, cuándo, en qué condiciones y si se ha dejado de usar.
El idioma y la claridad
Los avisos se escriben con frases sencillas y claras, para que cualquier persona del laboratorio los entienda.
Los avisos urgentes
Si el fallo supone un riesgo, como humo, chispas o un ruido fuerte, el equipo se para y se desconecta de inmediato, y se avisa en el momento.
Los equipos de seguridad
Los fallos en los equipos de seguridad, como la aspiración o las protecciones, se tratan siempre como urgentes.
La señalización
Un equipo que no debe usarse se señaliza con una etiqueta visible, con la fecha y el motivo.
Las etiquetas
Las etiquetas de equipo averiado son iguales para todos y se guardan en un lugar conocido. Así nadie improvisa con notas que se pierden.
La respuesta del responsable
El responsable revisa el aviso y decide qué hacer: una comprobación, una reparación interna o una llamada al servicio técnico.
Los plazos de respuesta
Se acuerda un plazo razonable para responder a los avisos. Un aviso que queda sin respuesta durante semanas desanima a seguir avisando.
La información de vuelta
Quien dio el aviso recibe una respuesta: qué se ha hecho y si el equipo puede volver a usarse. Sin respuesta, el personal deja de avisar.
La retirada de la señalización
Solo el responsable retira la etiqueta de equipo averiado, una vez que el equipo se ha reparado y verificado.
Sin culpas
Comunicar un fallo no debe tener consecuencias negativas para quien lo comunica, aunque el fallo se haya producido mientras usaba el equipo.
Los fallos causados por un error
Si el fallo se debe a un error de uso, se comunica igualmente. Conocer la causa ayuda a evitarlo y a mejorar la formación.
El registro de los avisos
Los avisos se anotan en el registro del equipo. Los avisos repetidos sobre un mismo síntoma indican un problema que hay que resolver.
La revisión periódica de los avisos
De vez en cuando se revisan todos los avisos registrados para detectar tendencias y planificar el mantenimiento.
Los turnos
En los laboratorios con varios turnos, los avisos se transmiten de un turno a otro por escrito, para que nadie use un equipo averiado por desconocimiento.
Las reuniones
Las reuniones del equipo de trabajo son un buen momento para repasar el estado de los equipos y las incidencias pendientes.
Los equipos compartidos
En los equipos que usan varias personas, la comunicación es aún más importante, porque cada una puede pensar que otra ya ha avisado.
La comunicación con el servicio técnico
Cuando se llama al servicio técnico, la información recogida en los avisos internos facilita el diagnóstico.
La comunicación con la dirección
Las averías importantes o repetidas se comunican a la dirección del laboratorio, que decide sobre las reparaciones costosas o las sustituciones.
La formación inicial
Al incorporarse, cada persona aprende cómo y a quién comunicar los fallos de los equipos.
Las herramientas sencillas
No hacen falta sistemas complejos: una hoja de incidencias, una pizarra o un grupo de mensajería interno pueden ser suficientes si se usan bien.
Las mejoras a partir de los avisos
Los avisos también ayudan a mejorar: un equipo que genera muchas incidencias puede necesitar otra ubicación, más formación o un cambio de método.
La cultura del aviso
Un laboratorio en el que se avisa de los fallos sin miedo detecta antes los problemas, tiene menos averías graves y trabaja con más seguridad.
Pedidos
Referencia RFS535, embrague para la carcasa delantera del mandril de Ray Foster, con precio rebajado en la ficha. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.