PLANCHAS FOTOPOLIMERIZABLES 50 UDS.
El control de los consumibles con fecha de caducidad en el laboratorio
La referencia BK2300 corresponde a una caja de 50 planchas fotopolimerizables, que en el laboratorio se usan para cubetas individuales y placas base. El nombre que figura arriba es el que tiene esta ficha en este idioma. Muchos materiales del laboratorio llevan una fecha de caducidad en el envase. En esta página repasamos, de forma general, cómo controlar esos consumibles para usarlos siempre dentro de plazo y sin tirar material.
Qué indica la fecha de caducidad
La fecha de caducidad es la fecha hasta la que el fabricante garantiza las propiedades del material, siempre que se haya conservado como indica. Pasada esa fecha, el material puede no comportarse como se espera.
Dónde se encuentra
La fecha suele figurar en la etiqueta del envase, junto al número de lote. Conviene localizarla en cuanto llega el pedido.
La recepción del pedido
Al recibir el material se comprueba que el envase está intacto, que la referencia es la pedida y que la fecha de caducidad deja margen suficiente para usarlo.
El registro de entrada
Anotar cada envase recibido, con su referencia, su lote y su fecha de caducidad, permite saber en todo momento qué hay en el almacén y hasta cuándo se puede usar.
El orden en el almacén
Los envases se colocan de forma que los que caducan antes queden delante. Así se usan primero sin necesidad de buscarlos.
Las etiquetas visibles
Si el envase se guarda dentro de un armario o de una caja, la fecha de caducidad debe quedar a la vista. Una etiqueta adicional en el frente ayuda a no perderla de vista.
Las condiciones de conservación
La fecha de caducidad solo vale si el material se ha guardado como indica el fabricante: temperatura, humedad y protección de la luz.
Los materiales sensibles a la luz
Los materiales fotopolimerizables se guardan en su envase opaco y cerrado. Una caja que se deja abierta puede estropear el material antes de su fecha.
Los materiales sensibles al calor
Algunos materiales deben guardarse lejos de fuentes de calor y, si el fabricante lo indica, en un lugar refrigerado. El almacén se organiza según esas indicaciones.
Los envases abiertos
Una vez abierto, algunos materiales tienen un plazo de uso propio, distinto de la fecha de caducidad del envase cerrado. Anotar la fecha de apertura ayuda a respetarlo.
La revisión periódica
Una revisión del almacén cada cierto tiempo permite detectar los envases que están cerca de caducar y organizar el trabajo para usarlos antes.
Los avisos
Una hoja de cálculo o el programa de gestión del laboratorio pueden avisar de las fechas próximas. Es una ayuda sencilla que evita sorpresas.
Las cantidades de cada pedido
Pedir cantidades ajustadas al consumo real evita acumular material que caduca antes de usarse. El registro del consumo de meses anteriores orienta los pedidos.
Los materiales de uso ocasional
Los materiales que se usan poco son los que más caducan en el almacén. Para ellos conviene pedir envases pequeños o cantidades mínimas.
El material caducado
El material caducado se retira del almacén y no se usa en trabajos para pacientes. Se separa y se gestiona como indique la normativa de residuos.
La trazabilidad
Anotar el lote del material usado en cada caso permite saber qué material lleva cada trabajo si alguna vez hace falta revisarlo.
La responsabilidad del almacén
En los laboratorios con varios técnicos ayuda que una persona se encargue del almacén: revisa las fechas, ordena los envases y prepara los pedidos.
La comunicación en el equipo
Cuando alguien abre el último envase de un material, lo avisa o lo anota. Así el pedido se hace a tiempo y no falta material en mitad de un trabajo.
Los materiales de muestra
Las muestras que llegan con los pedidos también tienen fecha de caducidad. Se guardan identificadas y se usan dentro de plazo como cualquier otro material.
Los errores frecuentes
Los errores más comunes son colocar los envases nuevos delante de los antiguos, no anotar la fecha de apertura y pedir más material del que se consume.
Los envases trasvasados
Si un material se pasa a otro recipiente para trabajar con él, el nuevo recipiente se etiqueta con el nombre, el lote y la fecha de caducidad del envase original.
Las cajas con varias unidades
En las cajas con muchas unidades, como una caja de planchas, la caja se mantiene cerrada entre usos y se anota cuándo se abrió, para gastar las unidades dentro del plazo que indique el fabricante.
Las auditorías e inspecciones
Un registro ordenado de los materiales, con sus lotes y fechas, facilita responder a cualquier revisión o inspección sobre los productos que fabrica el laboratorio.
Los cambios de proveedor
Al cambiar de proveedor o de marca, conviene revisar las condiciones de conservación del nuevo material, porque pueden ser distintas de las del anterior.
Un control sencillo
Controlar las fechas no requiere grandes medios: basta un registro claro, un almacén ordenado y una revisión de vez en cuando.
Pedidos
Referencia BK2300, caja de 50 planchas fotopolimerizables para cubetas individuales y placas base, con precio rebajado en la ficha. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.