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La limpieza del laboratorio sin levantar polvo
La referencia TP-3M9310 corresponde, según la ficha en castellano, a una mascarilla 3M desechable de nivel FFP1. El nombre que figura arriba es el que tiene esta ficha en este idioma. El polvo del laboratorio no desaparece al terminar el trabajo: se deposita en las mesas, en el suelo y en los equipos. Si se limpia mal, vuelve al aire. En esta página repasamos, de forma general, cómo limpiar el laboratorio sin levantar el polvo.
Por qué importa la forma de limpiar
El polvo fino depositado vuelve al aire con facilidad. Barrer, sacudir o soplar lo pone de nuevo en suspensión, y quien limpia lo respira.
No soplar con aire comprimido
Soplar las mesas o la ropa con aire comprimido pone en el aire, en pocos segundos, el polvo que estaba depositado. Se reserva el aire para secar piezas, no para limpiar superficies.
No barrer en seco
Barrer en seco levanta el polvo del suelo. Es preferible aspirar o fregar con un paño o una mopa húmedos.
La aspiración
Un aspirador adecuado para polvo fino, con filtros de buena eficacia, retira el polvo sin devolverlo al aire. Un aspirador doméstico corriente puede dejar pasar las partículas más finas por el filtro.
Los paños húmedos
Para las mesas y los equipos se usan paños húmedos, que retienen el polvo en lugar de moverlo. Se aclaran con frecuencia o se usan desechables.
El orden de la limpieza
Se limpia de arriba abajo: primero estanterías y equipos, después mesas y, al final, el suelo. Así el polvo que cae se recoge en el último paso.
Los puestos de trabajo
Al terminar cada tarea con polvo, el puesto se limpia en el momento, con la aspiración del puesto todavía encendida si es posible.
Las aspiraciones del laboratorio
Los contenedores y los filtros de las aspiraciones se vacían y se cambian según el fabricante, sin sacudirlos y con la protección adecuada.
Los equipos
Los equipos acumulan polvo en las rejillas de ventilación. Se limpian con aspiración o con un paño húmedo, con el equipo apagado y desenchufado.
Las lámparas y las zonas altas
Las lámparas, las estanterías altas y los marcos de las ventanas acumulan polvo que cae poco a poco. Se incluyen en la limpieza periódica.
La ropa de trabajo
La ropa de trabajo no se sacude. Se cambia y se guarda en una bolsa para lavarla, sin mezclarla con la ropa de calle.
La protección de quien limpia
La persona que limpia las zonas con polvo usa guantes y, cuando la evaluación de riesgos lo indica, mascarilla.
Los productos de limpieza
Los productos de limpieza se eligen compatibles con las superficies y los equipos. Algunos productos pueden dañar plásticos, pantallas o recubrimientos.
El personal de limpieza externo
Si la limpieza la hace una empresa externa, se le informa de los riesgos del laboratorio y de la forma correcta de limpiar, sin aire comprimido ni barrido en seco.
La frecuencia
Las zonas con polvo se limpian a diario; las zonas altas y los equipos, con una frecuencia fija. Un calendario de limpieza ayuda a no olvidar ninguna zona.
Los errores frecuentes
Los errores más comunes son soplar las mesas con aire comprimido, barrer en seco, sacudir la ropa de trabajo y vaciar los contenedores de las aspiraciones sin cuidado.
Las superficies fáciles de limpiar
Las mesas y los suelos lisos, sin juntas abiertas ni rincones difíciles, se limpian mejor y acumulan menos polvo que las superficies rugosas.
El orden en las mesas
Una mesa despejada se limpia en un momento. Los objetos que no se usan a diario se guardan en armarios cerrados, donde no acumulan polvo.
Los cajones y los armarios
El interior de los cajones y de los armarios abiertos también acumula polvo. Se incluye en la limpieza periódica, con aspiración o paño húmedo.
Los restos de yeso
Los restos de yeso que caen al suelo se recogen antes de que se pisen y se conviertan en polvo fino. Una bandeja bajo la zona de vaciado ayuda a contenerlos.
Los restos de pulido
Las pastas y los restos de pulido se pegan a las superficies. Se limpian con el producto adecuado antes de que se sequen y se conviertan en polvo.
Las bolsas de residuos
Las bolsas con polvo o restos de las aspiraciones se cierran bien antes de sacarlas del laboratorio, para no dejar un rastro de polvo por el camino.
El aspirador del laboratorio
El propio aspirador necesita mantenimiento: cambio de bolsas y filtros según el fabricante. Un filtro saturado pierde capacidad y puede dejar pasar polvo.
La ventilación después de limpiar
Después de una limpieza a fondo, una ventilación de la sala ayuda a renovar el aire y a retirar el polvo que haya quedado en suspensión.
Los responsables de la limpieza
Un reparto claro de las tareas de limpieza, con responsables y frecuencias, evita que algunas zonas queden olvidadas durante semanas.
Un aire más limpio
Limpiar sin levantar polvo es un gesto sencillo que reduce mucho el polvo en el aire del laboratorio día tras día.
Pedidos
Referencia TP-3M9310, mascarilla 3M desechable de nivel FFP1, con precio rebajado en la ficha. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.