GEL FLUOR 500 ML FRESA
El flúor en la consulta infantil
Los niños son uno de los grupos que más se benefician de la prevención con flúor, porque sus dientes recién erupcionados tienen un esmalte todavía inmaduro y más vulnerable a la caries. Este gel de Dentaflux, con sabor a fresa y en envase de 500 mililitros, está pensado para que las aplicaciones en niños y adolescentes resulten agradables. En esta página repasamos cómo adaptar la aplicación en cubetas a los pacientes infantiles.
La edad adecuada
La aplicación de gel en cubetas requiere que el niño sea capaz de mantener las cubetas en la boca sin tragar el gel y de escupir cuando se le pide. Por eso suele reservarse para niños que ya colaboran bien, mientras que en los más pequeños se prefieren otras formas de flúor, como el barniz. La decisión corresponde al profesional en cada caso.
Por qué el sabor importa tanto
Un sabor agradable convierte la aplicación en una experiencia positiva. Muchos niños aceptan mejor los sabores frutales que la menta, que les resulta demasiado intensa. Un niño que recuerda la aplicación como algo agradable acudirá con menos miedo a las siguientes visitas.
Preparar al niño
Antes de empezar, conviene explicar al niño con palabras sencillas lo que se va a hacer: que se le pondrán en la boca unas fundas con un gel de fresa que protege los dientes y que tendrá que esperar un poco sin tragar. Mostrarle las cubetas y dejarle oler el gel reduce su ansiedad.
La técnica de decir, mostrar y hacer
Una técnica muy utilizada con los niños consiste en decirles lo que se va a hacer, mostrárselo y, después, hacerlo. Aplicada al flúor, el niño sabe en todo momento qué va a ocurrir, lo que aumenta su confianza y su colaboración.
Cubetas de tamaño infantil
Las cubetas deben adaptarse al tamaño de la boca del niño. Una cubeta demasiado grande resulta incómoda, provoca náuseas y necesita más gel. Tener en el gabinete cubetas de varios tamaños infantiles es imprescindible.
La cantidad mínima de gel
En los niños es especialmente importante usar la cantidad mínima de gel necesaria para cubrir los dientes. Una cantidad excesiva aumenta el riesgo de que trague parte del gel, algo que debe evitarse.
La posición
El niño se sienta incorporado, con la cabeza ligeramente hacia delante. En esta posición el gel no se desplaza hacia la garganta y la aspiración resulta más eficaz.
La aspiración constante
Durante toda la aplicación se mantiene un aspirador en la boca. El auxiliar puede encargarse de ello mientras el profesional habla con el niño y controla el tiempo.
Un tiempo que pasa rápido
Para el niño, los minutos de aplicación pueden hacerse largos. Contarle un cuento, poner una canción o enseñarle un reloj de arena hace que el tiempo pase más rápido y que se mantenga tranquilo.
Al terminar
Se retiran las cubetas, se aspira el gel sobrante y se pide al niño que escupa sin enjuagarse. Es buen momento para felicitarle por su colaboración, algo que refuerza su buena actitud para la próxima vez.
Las indicaciones para los padres
Los padres deben saber que el niño no debe comer, beber ni enjuagarse durante el tiempo que indique el profesional, habitualmente unos treinta minutos. Explicárselo directamente a ellos evita que el niño tome algo nada más salir de la consulta.
Si el niño traga gel
Si el niño traga una pequeña cantidad de gel durante la aplicación, puede notar molestias de estómago leves. El profesional valorará cada situación; la mejor prevención es usar poca cantidad de gel y aspirar durante toda la aplicación.
Niños con ortodoncia
Los niños y adolescentes con aparatos de ortodoncia tienen más riesgo de manchas blancas alrededor de los brackets. En ellos, las aplicaciones de flúor tienen un papel destacado y se programan junto con el control de la higiene.
Niños con alto riesgo de caries
Los niños con caries previas, con una dieta rica en azúcares o con dificultades para la higiene necesitan una prevención más intensa. El profesional ajusta la frecuencia de las aplicaciones a ese riesgo.
El flúor no sustituye al cepillado
Conviene recordar a la familia que la aplicación profesional complementa, pero no sustituye, el cepillado diario con una pasta con flúor adecuada a la edad del niño y una alimentación con pocos azúcares.
La frecuencia en los niños
La frecuencia de las aplicaciones no es la misma para todos los niños: depende del riesgo de caries que el profesional valore en cada revisión. Un niño con dientes sanos, buena higiene y poca ingesta de azúcares puede necesitar menos aplicaciones que otro con caries recientes o con aparatos de ortodoncia.
El niño que no quiere colaborar
Si un niño se niega a llevar las cubetas, forzarle solo empeora su actitud hacia el dentista. Es preferible aplazar la aplicación, ganar su confianza en las siguientes visitas o recurrir a otra forma de flúor que requiera menos colaboración, como el barniz.
El formato de 500 mililitros
El envase de 500 mililitros es manejable y adecuado para clínicas con un volumen moderado de aplicaciones o para tener un sabor específico para los niños en cada gabinete.
Conservación
Mantenga el envase bien cerrado, a temperatura ambiente, y respete la fecha de caducidad. Dispense siempre el gel en recipientes limpios, sin introducir instrumentos usados en el envase.
Pedidos
Referencia DFGFSF, gel de flúor sabor fresa de Dentaflux en envase de 500 mililitros, con precio rebajado en la ficha. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.