Hipoclorito Sódico
La irrigación en el tratamiento de conductos
En un tratamiento de conductos, los instrumentos dan forma al conducto, pero no llegan a todas sus irregularidades. Lo que limpia y desinfecta las zonas a las que no llegan las limas es la irrigación, y el irrigante más utilizado en endodoncia es el hipoclorito sódico. Este hipoclorito sódico de Dentaflux está destinado al uso clínico en la consulta. En esta página describimos paso a paso cómo se realiza una irrigación eficaz y segura.
1. El aislamiento con dique de goma
Antes de abrir la cámara pulpar, el diente se aísla con dique de goma. El dique protege la boca del paciente del contacto con el hipoclorito, evita que el paciente trague o aspire limas o líquido y mantiene el campo libre de saliva. En endodoncia, el dique no es opcional.
2. Comprobar el sellado del dique
Antes de irrigar, se comprueba que el dique sella bien alrededor del diente. Si hay filtraciones, se completa el sellado con un material adecuado, para que el hipoclorito no pase a la boca del paciente.
3. La apertura y la localización de los conductos
Con la cámara abierta y los conductos localizados, el hipoclorito se aplica ya desde el principio: llena la cámara, disuelve los restos de tejido pulpar y lubrica la entrada de las primeras limas.
4. Las jeringas y las agujas
Para irrigar se utilizan jeringas con agujas finas de punta roma y salida lateral, diseñadas para endodoncia. La salida lateral reduce la presión del líquido hacia el ápice y el riesgo de que el irrigante salga más allá de la raíz.
5. La profundidad de la aguja
La aguja se introduce en el conducto sin quedar trabada en sus paredes, a una distancia del ápice que permita la salida del líquido. Una aguja bloqueada en el conducto no deja retroceder el irrigante y aumenta la presión hacia el ápice.
6. La presión de irrigación
El émbolo se empuja con suavidad y de forma continua, nunca con fuerza. Mover ligeramente la aguja arriba y abajo mientras se irriga ayuda a renovar el líquido y evita que quede bloqueada.
7. Irrigar entre lima y lima
Cada vez que se cambia de lima, se irriga el conducto. Así se eliminan los restos de dentina y de tejido que la instrumentación arrastra, se evita que se compacten en la zona apical y se renueva el hipoclorito activo.
8. El volumen y la renovación
El hipoclorito pierde su actividad a medida que reacciona con el tejido. Por eso no basta con una pequeña cantidad: hay que renovarlo con frecuencia a lo largo de toda la preparación.
9. La aspiración
Mientras se irriga, el auxiliar aspira el líquido que refluye por la cámara con una cánula fina. Una buena aspiración mantiene el campo visible y evita que el hipoclorito se acumule sobre el dique.
10. La activación del irrigante
Muchos profesionales activan el irrigante dentro del conducto mediante movimientos de una punta de gutapercha, instrumentos sónicos o ultrasonidos, para que el líquido llegue mejor a las irregularidades. La técnica depende del protocolo de cada profesional.
11. Otros irrigantes en la secuencia
Además del hipoclorito, el protocolo puede incluir otros irrigantes, como agentes quelantes para eliminar la capa de barrillo dentinario. El orden y el lavado entre ellos los establece el protocolo del profesional, teniendo en cuenta que algunos productos no deben mezclarse directamente con el hipoclorito.
12. El secado final
Antes de obturar, el conducto se seca con puntas de papel estériles hasta que salen completamente secas. Un conducto con restos de líquido dificulta el sellado de la obturación.
La seguridad del paciente
Además del dique, el paciente debe llevar gafas de protección, y su ropa debe protegerse con un babero amplio, porque el hipoclorito decolora los tejidos.
La seguridad del profesional
El profesional y el auxiliar trabajan con guantes, mascarilla y protección ocular. Una gota de hipoclorito en los ojos es una urgencia que requiere lavado inmediato y abundante con agua.
Si el paciente nota dolor durante la irrigación
Un dolor intenso y repentino durante la irrigación puede indicar que el hipoclorito ha salido más allá del ápice. En ese caso se detiene la irrigación y se actúa según el protocolo de la clínica para este tipo de incidentes.
La carga de las jeringas
Las jeringas se cargan antes de empezar y se identifican claramente, sobre todo cuando se usan varios irrigantes, para no confundirlos durante el tratamiento.
Conservación del producto
El hipoclorito sódico se conserva bien cerrado, protegido de la luz y del calor, que aceleran su degradación. Respete la fecha de caducidad indicada en el envase.
Fuera del alcance de los pacientes
El envase debe guardarse en un lugar seguro, identificado y fuera del alcance de los pacientes, especialmente de los niños.
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Referencia DFHIP, hipoclorito sódico de Dentaflux para uso clínico. Para cualquier consulta, llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.