BRILLO MYERSON
Myerson Dental Removedor de rayas finas y Limpiador & Abrillantador. Más información debajo de la imagen
El pulido final de las prótesis
El pulido es la última fase del trabajo en el laboratorio y una de las que más se notan: da a la prótesis su brillo, su suavidad y buena parte de su aspecto natural. Brillo Myerson es un producto que su fabricante presenta como removedor de rayas finas, limpiador y abrillantador. En esta página repasamos, de forma general, las fases del acabado y el pulido de una prótesis, desde el repasado hasta el brillo final. Las indicaciones concretas de cada producto las da su fabricante.
Por qué se pule una prótesis
Una superficie pulida es más cómoda para la lengua y las mejillas, retiene menos placa y se tiñe menos. Además, tiene un aspecto más natural.
Del repasado al pulido
El acabado se hace por fases: primero se da la forma con fresas, después se alisa la superficie y por último se pule. Cada fase elimina las marcas de la anterior.
Las fresas de repasado
Las fresas eliminan los excesos y dan la forma final. Su elección depende del material: no todas las fresas sirven para todos los materiales.
Las marcas de las fresas
Cada fresa deja marcas en la superficie. Cuanto más gruesa es la fresa, más profundas son las marcas que habrá que eliminar después.
El alisado
Tras el repasado se alisa la superficie con instrumentos más finos, como gomas o papeles abrasivos. El objetivo es eliminar las marcas de las fresas.
Las gomas de pulir
Las gomas de pulir se ofrecen en distintos grados de abrasión. Se utilizan de la más gruesa a la más fina.
El prepulido
El prepulido se hace con cepillos y pastas o polvos abrasivos. Prepara la superficie para el brillo final.
La pasta de pulir
La pasta de pulir contiene partículas abrasivas finas que eliminan las rayas más pequeñas. Se aplica con cepillos o con ruedas de tela o de fieltro.
El brillo final
El brillo se consigue con una rueda suave y un producto abrillantador. La superficie queda lisa y refleja la luz de forma uniforme.
La velocidad del torno
Cada fase del pulido tiene su velocidad adecuada. Una velocidad excesiva puede calentar la prótesis y dañarla.
El calor del pulido
El calor generado por la fricción puede deformar algunos materiales. Se trabaja con presión suave y sin insistir en un mismo punto.
La presión
Una presión excesiva no pule más deprisa: calienta y puede marcar la superficie. La presión ligera y constante da mejores resultados.
Las zonas difíciles
Las zonas entre los dientes y los bordes finos son las más difíciles de pulir. Se utilizan cepillos pequeños y se trabaja con cuidado.
Los bordes
Los bordes deben quedar redondeados y lisos. Un borde rugoso resulta incómodo y acumula placa.
La superficie interna
La superficie que apoya sobre la encía no se pule como la externa: su forma debe respetar la impresión para que la prótesis ajuste.
Los dientes artificiales
Al pulir la base hay que proteger los dientes artificiales. Los productos abrasivos pueden alterar su superficie y su brillo.
Los ganchos
Los ganchos se pulen con especial cuidado para no adelgazarlos ni modificar su retención.
Los materiales termoplásticos
Algunos termoplásticos necesitan técnicas y productos de pulido específicos. El fabricante del material suele indicar cuáles utilizar.
Las rayas finas
Incluso después de un buen pulido pueden aparecer rayas finas al manipular la prótesis. Un producto adecuado permite eliminarlas sin repetir todo el proceso.
La limpieza tras el pulido
Las pastas de pulir dejan restos en la superficie. Antes de la entrega, la prótesis se limpia a fondo.
La comprobación con luz
Observar la prótesis bajo una buena luz permite ver las zonas sin brillo o las rayas que han quedado.
La comprobación al tacto
Pasar los dedos por la superficie ayuda a detectar asperezas que no se ven a simple vista.
La higiene de los cepillos
Los cepillos y las ruedas de pulir se mantienen limpios y se reservan para cada fase. Mezclar pastas de distinto grado empeora el resultado.
La aspiración
El pulido genera polvo y partículas. Un sistema de aspiración y la protección adecuada cuidan la salud del técnico.
La protección de los ojos
Las partículas que salen despedidas del torno pueden dañar los ojos. Las gafas o pantallas de protección son imprescindibles.
El tiempo dedicado
Un buen pulido requiere tiempo. Ahorrarlo se nota en el aspecto de la prótesis y en la comodidad del paciente.
El pulido en las reparaciones
Tras una reparación, la zona reparada se pule hasta que no se distinga del resto de la prótesis.
El repulido de prótesis usadas
Con el uso, la superficie de una prótesis pierde brillo. El laboratorio puede repulirla para devolverle su aspecto.
La conservación de los productos
Los productos de pulido se guardan bien cerrados y en un lugar adecuado, según las indicaciones del fabricante.
Una prótesis terminada
El pulido final es la firma del laboratorio. Una prótesis bien pulida transmite el cuidado con que se ha hecho todo el trabajo.
Pedidos
Referencia MYAP-0240, Brillo Myerson, removedor de rayas finas, limpiador y abrillantador, con precio rebajado en la ficha. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.