MANDRIL NEGRO
La elección de las fresas y las piedras según el material, paso a paso
El mandril negro de Ray Foster, con la referencia RFF030, es según la ficha en castellano un mandril automático de alta velocidad y de precisión, diseñado para un funcionamiento pesado y continuo. Un buen mandril sujeta la herramienta con firmeza, pero el resultado del trabajo depende también de elegir la herramienta adecuada para cada material. En esta página describimos, de forma general, cómo se eligen las fresas y las piedras según el material, paso a paso.
Por qué elegir bien
Una herramienta pensada para otro material corta peor, se calienta, se embota antes y puede dejar la superficie dañada.
El material de la pieza
El primer paso es tener claro qué material se va a trabajar: resina, metal, yeso, cerámica u otro.
La fase del trabajo
Después se define la fase: desbaste, repasado, acabado o pulido. Cada fase pide herramientas distintas.
Las resinas acrílicas
Para las resinas se usan sobre todo fresas de carburo con cortes amplios, que retiran material sin embozarse con facilidad.
Las resinas flexibles
Las resinas flexibles se trabajan con herramientas específicas para ellas, porque las convencionales tienden a desgarrar el material en lugar de cortarlo.
Las aleaciones de cromo-cobalto
Para las aleaciones de cromo-cobalto se usan piedras abrasivas, discos de corte y fresas de carburo preparadas para metales duros.
Los discos de corte
Para separar bebederos se usan discos de corte finos y reforzados, siempre por debajo de su velocidad máxima.
Las aleaciones blandas
Las aleaciones más blandas tienden a embozar las piedras. Se eligen herramientas que no se carguen de metal con facilidad.
El yeso
Para retocar modelos y troqueles se usan fresas y cuchillas adecuadas al yeso, que no conviene usar después en otros materiales.
Las cerámicas
Las cerámicas se trabajan con herramientas de diamante y, cuando el fabricante lo indica, con refrigeración por agua.
El código de colores
Muchas herramientas de diamante llevan un anillo de color que indica el tamaño del grano, desde el más grueso hasta el más fino.
La forma de la herramienta
Se elige la forma según la zona: cilindros para superficies planas, conos para zonas estrechas, bolas para concavidades y ruedas para superficies amplias.
El tamaño
Una herramienta demasiado grande no llega a los detalles; una demasiado pequeña tarda mucho y deja marcas.
El vástago
Se comprueba que el vástago de la herramienta tiene el diámetro que admite el mandril.
La velocidad máxima
Cada herramienta tiene una velocidad máxima. Se ajusta el motor por debajo de ese valor, sobre todo con las herramientas grandes.
La velocidad adecuada
Además de no superar la máxima, cada material y cada herramienta trabajan mejor en un intervalo de velocidades que indica el fabricante.
Del grueso al fino
El trabajo avanza de las herramientas de grano grueso a las de grano fino, sin saltarse pasos, para no dejar rayas profundas.
El pulido
El pulido final se hace con gomas, cepillos y ruedas con la pasta adecuada para cada material.
Las herramientas dedicadas
Se reservan herramientas para cada material, para no llevar restos de metal a una resina clara ni restos de yeso a una cerámica.
La identificación
Los soportes de herramientas se organizan y se etiquetan por material, para encontrar enseguida la adecuada.
El estado de la herramienta
Antes de usarla, se revisa que la herramienta no esté gastada, embotada ni doblada.
La prueba en una zona no visible
Con una herramienta nueva o un material poco habitual, se prueba primero en una zona que no afecte al resultado.
La presión
Una herramienta bien elegida corta con poca presión. Si hace falta apretar mucho, la elección o el estado de la herramienta no son los adecuados.
La refrigeración
Algunos materiales y herramientas se trabajan con agua o con pausas para que no se calienten. Se siguen las indicaciones del fabricante.
La aspiración
Cada material genera su propio polvo. Se trabaja con aspiración y con la protección que corresponda.
Las instrucciones del fabricante
Los fabricantes de herramientas y de materiales suelen indicar qué herramientas recomiendan. Sus indicaciones son la mejor referencia.
El registro de las preferencias
Anotar qué herramientas dan mejor resultado con cada material ayuda a todo el equipo y a los técnicos nuevos.
La renovación
Las herramientas gastadas se sustituyen. Prolongar su uso sale caro en tiempo y en calidad.
El coste
Una herramienta más cara puede salir más barata si dura más o trabaja más deprisa. Se valora el coste por trabajo, no solo el precio.
La formación
Los técnicos nuevos aprenden qué herramienta corresponde a cada material antes de trabajar en piezas de pacientes.
Los errores frecuentes
Los errores más comunes son usar la misma herramienta para todo, saltarse granos en la secuencia y superar la velocidad máxima.
Un trabajo más limpio
Elegir bien la herramienta acorta el trabajo, mejora el acabado y alarga la vida del motor y del mandril.
Pedidos
Referencia RFF030, mandril negro de Ray Foster, mandril automático de alta velocidad. Llámenos al +34 91 279 3331 o escríbanos desde la página de contacto.